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XLII

Sali de casa despuès de comer y fui a tomar el metro. El barrio donde vivia Daniel no estaba lejos del centro. Hice tiempo hasta la hora que habia quedado con èl en los grandes almacenes. Comprè un par de camisas de manga corta y echè una ojeada a los libros. El tiempo pasò ràpido.

La finca era un edificio antiguo en una de las viejas avenidas. Vivia en el ùltimo piso. Una casa sin reformar desde hacia años. Se notaba que era un hogar donde no se vivia mucho tiempo. En invierno debia ser un lugar frio. Un pasillo largo conducia a un salòn sin lujos con muebles en desuso. Y de alli se entraba a la habitaciòn. Posiblemente èsta fuera la mejor de la vivienda. Un amplio ventanal asomaba a la avenida. Y por alli entraba el sol a raudales. Daba una sensaciòn grande de ser bien acogido cuando se entraba.

Hacia apenas unas semanas que nos habiamos visto por ùltima vez. Pero le encontrè tan bello como cuando le di mi ùltimo beso en la habitaciòn del hotel. No habia olvidado la forma tan especial que tenia Daniel de besarme. Camino de su casa lo pensaba y me excitè. Estaba deseando llegar alli.

Cuando me abriò la puerta llevaba por toda ropa un viejo bañador de playa. Sus pies descalzos. Me di cuenta de que estaba gozando mientras pecaba pero no me alterè. Por el pasillo se quitò el bañador y cuando llegamos a la sala èl ya iba desnudo. Sonrei perversamente viendo aquel vello pubico pelirrojo. No hubo conversaciòn y pasamos directamente al dormitorio. La ventana no tenia cortinas y el sol caia sobre el lecho. Me desnudè rapidamente y me tirè sobre la cama. Daniel se reia a carcajadas. Luego todo quedò en silencio mientras me besaba una y otra vez y sus dedos me recorrian todo.

Despuès de haberme hecho suyo en su cama Daniel quedò dormido. Yo mirè el reloj. Vi que no era demasiado tarde y esperè a su lado oyendo su respiraciòn. Me preguntè entonces que estaba haciendo alli. Pero cerrè los ojos y quise alejar de mi a aquel angel acusador. En esta incertumbre estaba cuando senti que Daniel se despertaba de aquel breve sueño y se revolviò buscàndome.

-No tengas prisa que solo tu y yo sabemos que estàs aqui

Y vi que ya estaba tan dispuesto como cuando lleguè. Dejè que hiciera de mi cuanto quisiera. No me resisti a nada porque me hacia gozar. Daniel. No hablè apenas con èl aquella tarde. Solo pensè que deseaba seguir viendole de aquella forma. No hablamos de una pròxima fecha para otro encuentro. Se daba por supuesto que iba a suceder pero nada dijimos.

Lleguè a casa y Juan estaba terminando de preparar cena. Tirè las bolsas sobre el sofà y fui a la cocina. No me apetecia demasiado cenar pero ayudè a Juan a sacar los platos. Nos sentamos a la mesa.

-¿Que tal fuè la tarde?

-Bien,bien. Comprè un par de camisas. No se si te gustaràn..

-Yo lleguè hace un rato tambien

Y cuando alcè la vista  para preguntarle donde habia estado vi que me estaba mirando fijo.

-¿Me miras por algo?. ¿Llevo algo en la cara ò en la ropa?

No,no lo llevas. ¿Tenias que llevarlo?

Y yo me sonrojè como un adolescente y fuè mi error y el principio de todo.

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